Soy psicóloga. También soy madre, mujer y curiosa hasta niveles poco prácticos.
Durante años trabajé en selección y desarrollo de talento en una multinacional. Me gustaba escuchar historias y descubrir qué había detrás de un currículum, pero después de la maternidad empecé a necesitar acercarme más a lo que había debajo de lo visible.
La maternidad también me abrió una puerta inesperada: la de la neurodivergencia. Al conocerla de cerca, muchas cosas de mi propia historia empezaron a tener otro sentido. Esa curiosidad se convirtió también en formación, especialmente en altas capacidades y neurodivergencia, y en un interés profundo por lo que ocurre cuando una persona necesita releer su historia con otros ojos.
A veces ocurre después de una maternidad, una separación, una relación complicada o una evaluación que pone nombre a cosas que llevabas años sintiendo. Y otras veces no ha ocurrido nada extraordinario.
Quizá la vida que tienes no se parece a la que imaginabas. O quizá sí, pero ya no sabes si sigue siendo la que quieres.
Si has llegado a ese punto, no voy a intentar convencerte de que tienes que cambiar tu vida. Puedo acompañarte a mirarla.
A poner encima de la mesa lo vivido. A mirar qué lugar has ocupado en tu familia, en tus relaciones y en tu propia historia; qué aprendiste que se esperaba de ti y cuánto de eso sigues cargando hoy. A distinguir lo que todavía es tuyo de lo que llevas años haciendo porque “era lo que tocaba”. Y a empezar a dibujar desde ahí.
El vínculo para mí es parte de la intervención. Quiero que puedas decirme que algo no te encaja, que hoy no quieres ir por ahí o que una propuesta no te sirve.
Habrá psicología, psicoeducación, mapas, líneas de vida, imágenes y recursos. También conversación, humor cuando aparezca y flexibilidad para ir viendo qué necesitas tú.
Yo puedo ayudarte a mirarla desde otros sitios.